sábado, 21 de enero de 2017

Las piedras hechiceras



Cerca de ensenada, junto al mar, hay un lugar conocido como el aguaje de la zorra, donde siete caminos convergen en un montón de piedras que, dicen los lugareños, son buenas o malas según se porten los que pasan por ahí.


Un día, a un muchacho llamado Felipe —que andaba por la vida renegando de todo: no le gustaba caminar, no le gustaba el frío ni el calor, en fin, nunca estaba contento— su mamá lo había mandado a la costa a traer mariscos porque era la temporada; ya estaba a punto de irse cuando le dijo:

—Felipe, no se te olvide que tienes que cortar una rama para dejarla en las piedras.

El joven no respondió, agarró su cesta, levantó los hombros y se fue. Al llegar al cruce de los caminos, se dio cuenta que el montón de piedras ya estaba cubierto de ramas y de flores. Recordó lo que su mamá le había dicho, pero como buen caprichoso no le dio la gana cortar la rama, así que ni se detuvo.

—Para qué les pongo yerbas, ésas son cosas de mujeres y de gente que no tiene qué hacer —se dijo— ¡son puras piedras...!

Llegó a la costa, donde por todos lados jóvenes, señores y niños buscaban ostiones y mariscos; algunos ya estaban descansando tirados sobre la arena y otros chapoteaban entre las olas. El sol brillaba intenso en el horizonte.

— ¡cuánta gente, de seguro que ya no hay nada! —pensó enojado Felipe.

Se dirigió hacia unas rocas en donde no había nadie, se metió al agua, se acomodó la cesta y empezó a buscar mariscos, sin embargo, pasados unos minutos su cesta seguía vacía.

—no puede ser, siempre hay muchos; a lo mejor aquí no se acercan —pensó— pero no quiero ir adonde están todos ésos.

Torció la boca y se sentó en las rocas, miró que a lo lejos el mar se fundía con el cielo, todo era azul. Volvió la cabeza para ver a la gente y se dijo:

—voy a tener que ir para allá pero, ¿y si mejor le digo a mi mamá que no había nada?, ¿me creerá?

Estaba pensando esto y no se dio cuenta de que una enorme ola empezó a crecer detrás de él; en unos segundos se levantó de tres a diez metros, como si fuera un cerro de agua. Los otros pescadores al ver aquella ola huyeron espantados, le gritaban a Felipe para que se saliera, pero el muchacho no escuchaba. Estaba riéndose solo, por su mente cruzaba veloz el recuerdo del montón de piedras. De pronto volteó al escuchar el rugir de la ola... pero no tuvo tiempo de nada: el cerro de agua cayó sobre él, y se lo tragó;

Un huarache voló por los aires y la cesta quedó flotando un momento, luego se hundió lentamente. Más tarde el mar regresaba a la calma y de Felipe no quedaban ni señales.

Días después, en el aguaje de la zorra, encima de las piedras hechiceras, que así es como les llaman, un cesto lleno de mariscos yacía entre las ramas que la gente acostumbraba poner.

¿Era el cesto de Felipe? ¿Tú qué crees?

jueves, 19 de enero de 2017

La Sayona



Cuenta la historia que hace mucho tiempo, vivía una mujer muy hermosa, llamada Melisa. Desde muy joven Melisa había sido muy celosa.

Melisa creció y se casó con un hombre muy bueno, que era incapaz de herir a nadie. Poco tiempo después tuvieron un hermoso hijo.

Pero en su pueblo, que está en la región de Los Llanos, había un hombre de mala fe, mentiroso y mujeriego que se enloquecía por ella. Este la espiaba cada día mientras ella nadaba desnuda en el río, hasta que ella un día lo descubrió.


"¿Qué haces aquí espiándome? Aunque de ti me lo podía esperar" le dijo Melisa.

A lo que este contestó:
"No estoy espiando, yo vine a advertirte, mujer, que tu hombre te esta cambiando por otra, tu marido te esta traicionando con tu propia madre". Una historia que era totalmente incierta.


Al oír esto Melisa palideció y salió corriendo hacia su casa. Al llegar allí encontró a su esposo, pero estaba llena de celos. Melisa le prendió fuego a su propia casa en la cual se encontraba su esposo y su bebe de 9 meses. Desde lejos se podían escuchaban los llantos del bebé y los gritos del esposo pero para cuando llegaron los vecinos ya era demasiado tarde.


Mientras los vecinos se lamentaban, Melisa ya había llegado a casa de su mamá, a la cual le contó lo que había hecho y porque lo hizo. La madre estaba horrorizada, le dijo que ella no la había traicionado. Pero su hija no la creyó, por los celos y la madre huyó hacia el patio, pero no pudo escapar y Melisa la atacó con un machete, dándole tres cuchillazos en el vientre, ésta antes de morir la madre la maldijo: "Jamás te mentí, y tu cometiste el peor pecado, matar, pero yo te condeno sayona".


Desde entonces, se cuenta en el pueblo, que a los hombres mujeriegos se les aparece una hermosa mujer, quien les pide que le enciendan un cigarro.


Pero no lo hagan, porque al hacerlo, verán su espectral rostro, el rostro de la propia muerte y si no mueren del susto al ver esta horrenda cara, ella los acosará tomando diversas formas hasta producirles un infarto hacer que se caigan por un barranco, mueran en un accidente o cualquier otra horrenda muerte.



martes, 17 de enero de 2017

La mano del diablo



Corría el siglo XVIII en la ya conocida Inglaterra ,su majestuosa arquitectura gótica, aquellos callejones empedrados, las lamparas arrojando su tenue luz sobre los caminos .Formando pequeños espectros que bailan al compás de la música nocturna.


Pero todo este paisaje tan maravilloso fue perturbado por el asesino de Lincon, en los periódicos y gacetas locales solo se leía una cosa... muerte.
La paz de los habitantes de Lincon había sido perturbado ya que hacia mas de tres meses un desconocido, bajo el resguardo de la noche, había asaltado y asesinado a mas de diez personas, este homicida se distinguía por la saña con que cometía los atracos.
Cierto día cuentan, como sobre las 12:30 de la noche unos gritos espantosos alertaron al Scotland Yard (la famosa policía inglesa).


El sargento Curtiss acompañado de un oficial de menor rango acudieron presurosos ante los desconcertantes gritos que venían de la calle contigua. Al llegar vieron sobre el piso un gran bulto el cual se retorcía cual alma en penitencia, al acercarse se percataron de que era un hombre, de sus labios solo salían incoherencias y sus ojos dejaban ver un rictus de terror .Pero los guardianes se quedaron mas perplejos al percatarse de un macabro hallazgo. Al intentar levantar a ese desconocido se dieron cuenta que se aferraba a lo que parecia ser una mano la cual lleva entre el dedo indice un precioso anillo de oro.


Ya en la comandancia con el hombre tras las rejas se declaro culpable de los diez homicidios ocurridos en la zona ,al cuestionarlo sobre que hacia con esa mano y a quien había cercenado el miembro el solo dijo que había sido al diablo que al intentar atracar a un hombre elegante que transitaba por la calle, se le acerco capazmente tomo su cuchillo y corto su mano al ver la fina joya.


 Pero se sorprendió ya que aquel hombre no grito ni se quejo ante lo ocurrido y dijo que al volverse, en sus ojos rojos vio el mismo infierno, esa cara descarnada y agusanada ese olor a muerte y podredumbre solo se tiro al piso y después comenzó a gritar. Poco tiempo después uno de los oficiales reconoció el anillo el cual había pertenecido a un acaudalado hombre del lugar al cual se creía había pactado con el diablo al hacer una autopsia al cadáver del enigmático millonario, que había muerto hacia mas de doce años. La sorpresa fue inmensa al percatarse que efectivamente faltaba la mano izquierda, la misma que llevaba el asesino, la misma a la que después llamaron.... la mano del diablo!



domingo, 15 de enero de 2017

La mancha de café



Una noche de invierno, en el año 1956, una muchacha, Dennis Hopkins de 19 años, fue asesinada y violada. Sus padres nunca se recuperaron de esta gran pérdida, ya que ella era única hija en la familia.


Cinco años después, una noche negra de invierno, en 1961, un muchacho, Richard Jordan fue con sus amigos a un bar, cuando él vio una muchacha muy bella, pálida, de cabello claro y lacio, estaba tomando una taza de café. Richard la vio, y el se dirigió hacia la bella y pálida damisela , para charlar un rato con ella.

Él le pregunto amablemente su nombre, y dijo llamarse Dennis Hopkins. Él se presentó y se puso a platicar con ella.

Charlaron largo rato en ese momento, se le volco cafe en su vestido blanco.


Ella le comento que era ya tarde, que debía irse. Richard se ofrecio a llevarla y ella aceptó, cuando estaban en la altura del cementerio ella dijo que la dejara ahi que faltaban unas pocas cuadras.

Al día siguiente, Richard, fue a la casa de Dennis, para ir a buscarla. Le abrió la puerta su madre. Él preguntó si Dennis se encontraba, y la mujer palideció. Dijo que no quería que le hicieran bromas de ese tipo. Richard, preguntó algo asustado a que se refería. Ella dijo que Dennis murió en 1956. Él dijo que eso era imposible, que estuvo con ella la noche anterior.

La mujer confirmó que era imposible, que estaba muerta, entoces le ofreció ir al cementerio a ver la lápida , y su cuerpo. Él acepto.


Ese día a las 20:00 hs, ambos se encontraron en el cementerio,con una pala. al desenterrar el cuerpo, el joven vio su cabello lacio, con rostro pálido. En ese momento, el muchacho descubrió que... llevaba puesta su vestido blanco, con la mancha de cafe.


viernes, 13 de enero de 2017

Pintado de sangre



Cuenta la leyenda , que hace mucho tiempo había un payaso llamado "Morfy" que vivía en misiones (Argentina) y alegraba a todo el pueblo . Tenia una hija de aproximadamente unos 5 años y había perdido a su mujer en el parto , por una imprudencia del medico.
Un día al regresar a su casa después de dar su función cotidiana, descubre a su hija tirada en el suelo del comedor , muerta por un ataque de asma.


Desde ese día el payaso dejo de sonreír y andaba por el pueblo , como un muerto en vida.
Se encerró en su casa y no volvió a salir jamas.
Al cabo de 2 meses empezaron a desaparecer varios chicos del pueblo y todas las culpas recaían en el payaso.
Un grupo de vecinos fueron a la casa del payaso y derribaron la puerta, y encontraron los cuerpos sin vida de las criaturas , pero no encontraron rastro del payaso. entonces sacaron los cuerpos mutilados de los niños e incendiaron la casa, con la escusa de que estaba maldita.


Solo quedo de la casa un cuadro con la cara endemoniada de un payaso riéndose , que fue enterrada en ese mismo lugar. Se dice que los días de tormenta se forma una nube negra con forma de payaso sobre donde fue enterrado el cuadro y siempre muere un niño a causa de asma.
del payaso nunca se supo mas nada , ni se ha encontrado el cuerpo.
Es un misterio que muchos tratan de creer.

lunes, 9 de enero de 2017

Los amantes



Año 1950,se decía que una mujer de 40 años,casada y con 2 hijos,tenia relaciones sexuales con un amante no muy lejos de donde ella vivía.


En una ocasión,después de tener sexo con su amante, esta volvió a su casa sobre las 12:30 de la noche, mientras su amante la acompañaba para que no le pasara nada. El amante se alejaba, pero pudo ver como en la misma casa de la misma,su marido le golpeaba con un mazo en la cabeza.

El amante se fue corriendo hacia su casa y aviso a la policía. Cuando llegaron era demasiado tarde: la mujer había muerto, sus 2 hijos también y el marido se había suicidado después de cometer el crimen. Cuatro días después el amante estaba solo en casa durante la noche, preocupado por lo que había pasado, entonces alguien llamo a su puerta, el abrió pensando que era la policía que quería interrogarle, pero abrió la puerta y no había nadie.


A partir de ese momento, el pensó que no estaba solo en casa, pues escuchaba a alguien caminar por el segundo piso. Nada mas se supo hasta el día siguiente, que la policía entro en la casa del amante para interrogarle y descubrieron que había sido brutalmente asesinado. Pudieron leer un mensaje con sangre de la victima, escrito en su vientre: "esto te pasa por irte con mi esposa y madre de mis hijos".

sábado, 7 de enero de 2017

Árboles Malditos



Cinco escalofriantes leyendas de árboles que han quedado malditos, pues bajo sus ramas se han cometido atrocidades que han impregnado de maldad el lugar y convertido a los árboles en peligroso focos de actividad paranormal…

El roble encadenado

Era una fría noche de otoño del año 1821, y el conde de Shrewsbury regresaba a casa en su carroza, cuando de pronto un anciano de aspecto zarrapastroso y barba gris se le cruzó en el camino, como solicitándole que detuviese la carroza. ¿Quién sería aquel vagabundo que osaba importunarle?, se preguntó el conde mientras miraba con desdén al viejo, que le extendía la mano mientras, guiado por una mezcla de vergüenza y pesar, hundía la mirada en el suelo.

Al parecer, el anciano quería una moneda, y esto molestó bastante al conde. Detestaba a los mendigos, así que sólo se quejó e hizo un gesto de asco y negación; pero, en lugar de callar, el viejo se indignó y, señalando a un roble que estaba muy cerca, dijo con voz ronca y tono solemne: “Por cada rama que caiga de este viejo roble que aquí yace, un miembro de tu familia morirá”… Como era de esperarse, el conde solo se enfadó más ante la maldición del mendigo, pero obedeció a su sentimiento de superioridad y se marchó sin decirle nada.

Mientras volvía a casa, la llovizna que antes caía se transformó en una lluvia furiosa, en medio de la cual el viento rugía, las gotas caían como clavos de cristal, y los relámpagos hacían palidecer el firmamento, seguidos por el sobrecogedor sonido de los truenos. Intentando guardar la calma, el conde se dijo que, todas las posibles sospechas de que el clima fuese un indicio de que la maldición se cumpliría, no eran más que patrañas propias de mentes supersticiosas, caso que no era el de un hombre inteligente como él, por lo que debía proseguir su camino con altiva indiferencia.

No obstante, poco después la calma del conde se derrumbó por unos instantes, pues un rayo acababa de caer muy cerca, al parecer sobre un árbol… Entonces intentó convencerse de que el árbol afectado no era el roble; pero, al llegar a casa, lloró como un niño al enterarse de que alguien de su familia había muerto, supuestamente por causas desconocidas…

Inquieto ante la reciente desgracia, el conde se sorprendió cuando, al revisar el sendero al día siguiente, constató que efectivamente el rayo había caído en el roble, quitándole una rama… ¿Sería la maldición? Quizá, y por eso ordenó a sus criados que encadenasen las ramas del roble, a fin de impedir que volviesen a caer y a matar más miembros de su familia.

El árbol del diablo en New Jersey

En el Oak Hammock Park, dentro del Municipio de Bernards en Nueva Jersey, yace un viejo roble de aspecto siniestro, con las ramas abiertas hacia el cielo, cual si fuesen brazos de condenados al infierno, paralizados en medio de sus movimientos llenos de angustia y desesperación. Le llaman el Árbol del Diablo: la leyenda dice que a su alrededor ocurren cosas inexplicables, y que muchos han perecido bajo sus ásperas ramas.

Cuentan que, al acercarse al Árbol del Diablo, una sensación de opresión se apodera de ellos, como si en el ambiente se respirase la maldad. Inclusive, algunos han dicho que percibieron gritos sin fuente aparente, o que vieron sombras o siluetas encapuchadas, merodeando con actitud acechante y escurridiza. Pero lo más sorprendente es la historia del carro negro fantasma, que ha perseguido a algunos después de que treparon en sus coches para alejarse del funesto lugar. Ese coche los persigue, castiga con su presencia la valentía de los curiosos, pero siempre desaparece inexplicablemente cuando el coche de las víctimas se aproxima a la carretera principal.

Ahora, y si nos preguntamos por qué nadie ha quemado el árbol o lo ha cortado, la respuesta se resume en una sola palabra: miedo. Y es que, quienes han golpeado al árbol o se han burlado de él, han experimentado accidentes de tráfico, daños en el coche, o algún otro suceso nefasto. Es como si el árbol se protegiese a sí mismo mandando mala suerte a quienes lo ponen en peligro, o al menos eso da a entender lo sucedido en aquella ocasión donde, tras emitirse la orden de derribarlo, los trabajadores encargados de cortarlo no pudieron hacer nada: primero porque las sierras eléctricas dejaron de funcionar inexplicablemente al encenderse cerca del objetivo, segundo porque, tras volver a funcionar inexplicablemente una vez que estuvieron lejos, los dientes de las sierras se rompieron cuando intentaron penetrar en aquella endemoniada madera, y tercero porque, al tratar de cortar con hachas, las hojas de metal se salieron tras los primeros golpes… Claro que alguien podría intentar acabar con el árbol de otra forma, pero todo el que se acerca siente miedo inexplicablemente; y nadie, tras haber respirado el horror que impera en torno al árbol, pensará en eliminarlo sin creer que por ello podría también sufrir la muerte o algo todavía peor…

Otro aspecto interesante de la leyenda, es que el árbol siempre se mantiene caliente al tacto, incluso si hace mucho frío y cae nieve. Es como si de un cuerpo humano se tratase, como si su seca madera fuese carne cálida, palpitante como las vísceras de los seres que, en los numerosos rituales satánicos que se han efectuado junto a él, han sido ofrecidos, sacrificados (hablamos de sacrificios de animales, de humanos no es seguro) al Señor de las Tinieblas… Conjuntamente, el calor constante del árbol es acompañado por pequeñas (unas zonas de unos 3 o 2 metros cuadrados más o menos) frías alrededor, las cuales siempre están, incluso en los meses de más calor; y es que, según el conocimiento esotérico y parapsicológico, el frío inexplicable es algo que acompaña a las presencias malignas…

Como vemos, el Árbol del Diablo tiene impreso el sello de la muerte, y han sido muchos los sucesos ocurridos junto a él: supuestas ejecuciones de esclavos rebeldes en siglos pasados, reuniones y linchamientos efectuados por el Ku Klux Klan, suicidios, un hombre que mató a su familia y después se ahorcó, y sobre todo el caso del asesino Gerard John Schaefer, que violó, mutiló, ahorcó y enterró a dos chicas junto al árbol, volviendo días después para cometer abominables actos de necrofilia con los cadáveres…

Finalmente, se sabe de fotos que muestran ectoplasma, orbes o cosas raras cerca del árbol, pero son muy pocas porque casi siempre las cámaras dejan de funcionar cuando están cerca del Árbol del Diablo.

El árbol del vampiro

Se cuenta que en Guadalajara (Jalisco/México) existía un vampiro que se alimentaba de sangre humana. Inicialmente el hematófago solo abusaba de animales, y la preocupación de los pobladores era más que todo económica al encontrar tumbadas y secas a sus vacas o a otras criaturas. Sin embargo, cuando ya el ganado se había reducido considerablemente, comenzaron a aparecer niños muertos en las calles. Era un espectáculo atroz, pues el vampiro era tan salvaje que los infantes habrían quedado como pasas, totalmente secos…

Por temor al vampiro, los padres prohibieron salir a sus niños de noche, y no sólo se quedaron en casa los pequeños, sino también la mayoría de adultos, pues temían no tener fuerza para acabar con un enemigo que podía ser veloz y tremendamente fuerte.

No obstante las muertes prosiguieron, hasta que en medio del temor colectivo se encendió la llama de la ira, y ésta dio paso al coraje, gracias a lo cual se organizó un grupo para acabar con el vampiro. Así, empezaron a seguirle el rastro y una noche consiguieron emboscarlo, lincharlo y clavarle una estaca en el corazón…

Entusiasmados con su victoria sobre el sanguinario vampiro, los pobladores organizaron un entierro al día siguiente de haberle dado muerte, y en el entierro colocaron una lápida grande y pesada, como para evitar que aquel engendro de las sombras volviese a clavar sus infames colmillos en la carne de los vivos.

Con el entierro creyeron que el vampiro se esfumaría para siempre, y al menos fue así en el sentido que importaba para la seguridad pública, pero de una manera sutil y enigmática el hematófago volvió pues, después de que pasaron algunos meses y su tumba fue profanada, empezó a crecer, supuestamente de la estaca que le clavaron, un árbol mágico: este árbol sangraba cuando lo cortaban, reflejaba (en su corteza, de manera borrosa y fantasmal) los rostros de las víctimas del vampiro por la noche, y supuestamente tenía aprisionado el espíritu del vampiro, a causa de lo cual aún perdura, pues los pobladores piensan que, si se lo corta, el perverso chupa sangre podría regresar… .

El árbol de los ahorcados

En una pequeña comunidad de Victoria de Cortázar, en Guanajuato, dentro de México, yace un famoso árbol de mezquite, del cual pendieron alguna vez, ahorcados, inertes y derrotados, muchos revolucionarios caídos durante la Revolución Mexicana; aunque, según la versión popular, los ajusticiados eran bandidos dedicados al pillaje…

Sea como sea, todavía hoy en día se dan fenómenos paranormales en torno al árbol. Así no son pocos los testimonios; y por ejemplo, Uriel Almanza (un morador del lugar) cuenta que muchos van hasta el Árbol de Los Ahorcados para pedir favores (generalmente económicos…) al rostro demoníaco que de forma aparentemente inexplicable se ha plasmado en lo alto del tronco y que, tras la medianoche, cuentan que cobra vida, a la par que las almas de los ahorcados empiezan a llenar el aire con sus escalofriantes lamentos…

 El árbol de casandra

En las españolas Islas Canarias, existe la leyenda del Árbol de Casandra, cuya historia tiene dos conocidas versiones:

La primera cuenta que Casandra era una jovencita de entre 12 y 16 años, que pasaba mucho tiempo jugando con un chico de su edad, pero aquella era una época conservadora y el romance que llegaron a tener fue muy mal visto. Así, el padre de Casandra le prohibió encontrarse con su pequeño novio, pero ésta siguió viéndose a escondidas y él, presa de la cólera ante la idea del deshonor, asesinó al novio de su hija…

Tras perder a su amado, Casandra estaba profundamente dolida y resentida con su padre, y realizó un pacto con el Diablo, en parte para vengarse; sin embargo la descubrieron y, como en ese entonces aún las brujas solían ser asesinadas, la capturaron, la ataron al árbol junto al cual hizo el pacto, y allí la quemaron viva… Desde ese fatídico día, comenzó a escucharse que cerca del árbol a veces se escuchaban los alaridos de una jovencita y un ruido como de cadenas arrastrándose. Se cree que es el alma en pena de Casandra, pues muchos dicen haber visto, tallado en la corteza del árbol, un “Casandra e Iván” que después se borra inexplicablemente…

La otra versión de la historia, más cruda aún que la primera, dice que Casandra se quedó embarazada de Iván, y que dio a luz a dos mellizos. Temerosa aún de perder a Iván, Casandra creyó que éste podría dejarla si el tiempo deterioraba su belleza, y tal fue la angustia experimentada ante aquella enfermiza idea, que finalmente hizo un ritual para contactar con el Diablo, a fin de ver si éste le aseguraba una belleza indeleble a cambio de algún sacrificio. Sorprendentemente, el Diablo pidió a Casandra que sacrificase a sus dos mellizos: solo así le daría lo pedido, y tan aferrada a Iván estaba ella, que aceptó realizar el abominable tributo.

Llegó entonces aquella noche profundamente negra en que Casandra, asegurándose de que Iván estuviese dormido y no despertase, tomó con cuidado a los dos bebés, salió de la casa y, bajo la pálida luz de la luna llena y resplandeciente como aquella locura que animaba su mirada, caminó hasta ese árbol en que tantas veces había estado con el padre de los seres que ahora sacrificaría. Allí, aproximadamente a la medianoche según el deseo de Satanás, sacó el puñal y lo levantó con solemnidad; pero, en aquel breve lapso de tiempo en que se detuvo a contemplar lo que estaba haciendo y a combatir la parte de sí misma que se resistía a tal monstruosidad, advirtió entre los arbustos el brillo de unos ojos asombrados y a la vez enfurecidos: era Iván, que se abalanzó velozmente sobre ella sin darle tiempo a reaccionar, la golpeó, la ató al árbol mientras el llanto desesperado de sus hijos acompañaba a las inaudibles carcajadas de Satanás, y la quemó como se quema a una verdadera bruja… Entonces el humo de la carne chamuscada ascendió al firmamento junto con los últimos gritos de Casandra, pero su alma intranquila aún sigue penando en torno al árbol donde la quemó viva el hombre que allí mismo tantas veces la besó…