jueves, 15 de marzo de 2018

Tír na nÓg y la leyenda de Oisín



La mítica Tír na nÓg (o Tír inna n-Óc en irlandés antiguo), cuyo nombre significa “Tierra de la Juventud“, es la isla a la que emigraron los Tuatha Dé Danann una vez que abandonaron Irlanda, y en la que el tiempo transcurre de un modo distinto al del plano material, tan despacio que casi parece detenerse. Esta característica de la isla de Tír na nÓg es a la vez un atractivo y un peligro, ya que aquellos que la visiten y pretendan regresar algún día al mundo “normal”, tendrán que afrontar de súbito todos los años que pasaron en la isla, pero a cambio durante su estancia serán libres de la vejez y las enfermedades.

Aunque muchas leyendas la ubican en algún remoto lugar de Occidente y describen el viaje como largo y agotador, también se puede llegar a ella si previamente uno de sus habitantes nos invita a visitarla, y no son pocos los relatos medievales de personas que aseguran haber encontrado y pisado la mítica isla.

Un buen ejemplo del peligro que entraña Tír na nÓg lo podemos encontrar en la leyenda irlandesa de Oisín (u Ossián), un soldado celta perteneciente a los Fianna que logró remontar sus costas y vivir en la isla con su amada esposa Niamh Cinn Oir, de dorados cabellos. Debido a la constante felicidad que experimentaba tuvieron que pasar tres años hasta que Oisín comenzó a sentir nostalgia por aquellos familiares y amigos que había dejado atrás.

Pero los tres años de júbilo y felicidad constante que Oisín pasó en Tír na nÓg para el mundo normal fueron nada menos que 300, y pese a las advertencias que le hacían las hadas decidió emprender el retorno a su amada Irlanda montado en su caballo, sin entender del todo el aviso de las hadas para que no desmontase de su caballo bajo ninguna circunstancia. A su llegada contempló como el paso del tiempo había borrado casi todo lo que él recordaba, así como tampoco pudo encontrar a sus antiguos camaradas de armas, los Fianna, extintos hace muchos años.

Tras recorrer todos los antiguos lugares que había conocido encontró a dos hombres que intentaban levantar una enorme piedra para colocarla en uno de los muros de una iglesia. Sabedor de que su fuerza sería más que suficiente para levantar aquella piedra, Oisín decidió ayudar a los dos hombres con su trabajo, pero al descender del caballo su pie se enredó en el estribo de la montura y cayó al suelo. Ante la atónita mirada de los dos trabajadores, Oisín se transformó en un anciano terriblemente viejo al tomar contacto con la tierra de Irlanda, y por tanto del mundo terrenal, cuando los 300 años que había pasado fuera (aunque para él fueron sólo tres) cayeron sobre sus hombros.



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